jueves, 30 de abril de 2009

Al alimón.

O. La tauromaquia, práctica que algunos tildan de barbarie y otros de arte, contiene entre sus suertes una en la que dos osados (o imprudentes) lidian un toro tomados del mismo capote. Cada uno participa con su pericia o torpeza en la obra común, disfrutando del exquisito riesgo que supone una empresa de dos que será juzgada como locura o arte según su resultado.


 V: aunque no soy devoto de tan lúgubre y cruel espectáculo al que algunos sádicos llaman el arte taurino, debo estar de acuerdo con usted, mí estimado amigo que el valor que muestran estos dementes al enfrentar a semejantes bestias es capaz de inspirar al más pávido de todos los hombres, y mucho mas temerosos se vuelven estos actos cuando en dueto tiene que ser ejecutada la lidia, en el calo tautaurino esto es conocido como lidia al alimón.


O. Ni el valor ni el dinero nos alcanzan para torear al alimón (el kilogramo de bistec para un plato de chilaquiles nos parece ya muy caro como para andar desperdiciandolo en un ruedo polvoso). En lugar de capote asiremos los extremos de este blog para lidiar no un toro sino...¿Qué vamos a lidiar?


V. ¿Lidiar?, pero ¿Por qué lidiar?, ¿para que lidiar?, no lidiar no, más bien clarificar, despejar, entender, analizar, en pocas palabras pachequearle y escribir sobre cualquier vaina que se le pueda ocurrir a este par de despistados.

Ok.